lunes, 12 de agosto de 2013

Todo cambia.

Hubo un tiempo en el que ciertas personas eran mucho y más para mí, constituían un refugio al que escaparme cuando todo me agobiaba y podía conmigo. Eran una vía de escape al mundo real, una zona VIP reservada solo para sonrisas y amor desinteresado. Pero finalmente la cruda realidad ha sido más fuerte que nosotros mismos, nos ha ido destrozando poco a poco hasta conseguir que ya nada sea lo que un día fue. Nos empeñamos en culpar a la distancia cuando en realidad somos nosotros los que hemos puesto muros infranqueables encima de lo que un día nos unió y pretendemos seguir adelante como si no hubiese pasado nada. A veces me pregunto si de vez en cuando todavía os acordáis de mí, yo sí que me acuerdo de todo, de cada instante, de cada sueño planeado juntos, de cada sonrisa que me robasteis; pero desgraciadamente también recuerdo los desplantes, las decepciones, la sensación de intentar darlo todo para no conseguir nada más que silencio a cambio. Supongo que todos esperábamos más de lo que finalmente conseguimos, pero a pesar de todo me quedo con los buenos momentos vividos, con las anécdotas que tenemos juntos y con todo el cariño y amistad que hubo en su día. Dicen que todo se acaba y esto parece un final con puntos suspensivos en el que nadie sabe que pasará. Dejaré la puerta abierta por si algún día todo cambia y nos volvemos a reencontrar, pero hoy toca poner un punto y a parte en nuestra historia, fue bonita mientras duró
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#TristesDespedidas.

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